LAS HEROIDAS DE OVIDIO PDF

Dando principio los Griegos su numerable guerra contra la ciudad de Troya para vengar la injuria y afrenta hecha Menelao por Pars, r o bando Elena su mujer, fu llevado ella Ulises, hijo de Laertes. Conseguida, pues, la venganza, y Troya totalmente destruida, volviendo los Griegos vencedores sus patrias, por la indignacin de Minerva muchos de ellos fueron hundidos en la mar, otros muertos con miserables unes, y algunos anduvieron peregrinando mucho tiempo por diversas 1 OVIDIO. Mustrale por ella su firmeza y casto propsito; acsale la tardanza, seal de cierto olvido, y escrbele los muchos trabajos y agravios que con los que la pretendan por mujer creyendo que Ulises fuese muerto padeca. Pntase en esta epstola muy ai vivo la fortaleza y valor, y lo mucho que merece la mujer que es verdaderamente honrada en presencia y en ausencia de su marido.

Author:Kajind Goltijinn
Country:Bolivia
Language:English (Spanish)
Genre:Literature
Published (Last):13 January 2014
Pages:72
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ISBN:452-7-30086-323-9
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Mxico 20, D. Ipse mihi quotiens iratus adultera dices, oblitus nostro crimen inesse tuum! Delicti fies idem reprehensor et auctor. Ovidio, Her. X V II, Hombres necios, que acusis a la m ujer sin razn, sin ver que sois la ocasin de lo mismo que culpis. E sa misma mezcla de adm iracin y extraeza nos afecta al leer ciertos p asajes de Ovidio, como este soliloquio de D ido contra E neas: Pero, habiendo mritos y fama y cuerpo y nimo honesto malamente perdido, leve es perder palabras.

Mas, ests decidido a irte y dejar a la msera Dido, y llevarn los mismos vientos tu fe y tus velas? Mas, ests resuelto, Eneas, a soltar con tu pacto tus naves y a buscar reinos talos que dnde estn no sabes? V II, A s es O vidio. U n escritor polivalente, capaz de iniciar una escena pattica, desgajada del m rm ol de la Eneida, con un juego de palabras burln: Y a desperdici mi persona; desperdiciar mis palabras.

Y capaz de desencadenar una invectiva con dos equvocos yuxtapuestos : Los vientos se llevarn tu fe y tus ve las. Y, todava m s, capaz de aludir al m a g n w n opus de cim entar la civilizacin rom ana, con una irona: seguir lo que dnde est no sabes. L a sabidura popular pretende que slo puede hacernos felices una persona que tam bin puede hacernos infortunados. Y, en la literatura, se es el caso de O vidio: sus pginas nos reservan por igual evocaciones mem orables y ocurrencias frvolas, rasgos de profundo hum anism o ju n to a cabriolas verbales.

IX H ace un siglo, R en Pichn, el m s ingenioso detractor de Ovidio, le tom aba a mal todos sus rasgos de ingenio, esos ras gos de virtuosism o semitico que literalm ente han seducido a generaciones enteras de lectores. O vidio pone ingenio en su am or escribe Pichn en su H isto ire de la littrature latine, I Ed. Sus predecesores haban hecho versos porque estaban enam orados; l se enam ora para poder hacer v ersos p. Y Pichn im agina a las bellas dam as de las H eroidas aprendiendo en los salones el lenguaje alambicado del preciosism o.

Im aginem os a los personajes de Corneille hablando el lenguaje de M ariv au x p. Pichn concluye su requisitoria haciendo una frase fcil : Il a d m ourir en faisant u n je u de m o ts! Y esos cargos contra O vidio han sido reiterados por otros crticos, a veces con las m ism as palabras. A s, medio siglo despus, E. Pero, en la m ism a tie rra de Pichn, J. Ja n in haba escrito cuatro dcadas antes una apologa del estilo ovidiano im preg nada de lirism o a lo largo de un ciento de pginas: P oeta en cantado.

L as m is m as que esgrim en sus detractores. Paris, p. Janin, introduccin a A m ores - A r s amandi. Garnier, Paris, N uestro poeta ha sido estudiado d urante siglos por innum e rables mentes, unas m s perspicaces que otras, acuciadas todas p or el caso sorprendente de un escritor que, como M aquiavelo en el Renacim iento, como P ound en nuestros das, ha recibido casi tan gran cantidad de crticas violentas como de elogios entusiastas.

L a im presin que se obtiene al leer a los crticos de Ovidio es sta: toda investigacin realizada con m adurez en torno al Sulm ons, sigue en pie a pesar de todas las objeciones y, por el contrario, todo anlisis efectuado sin profundidad, m s tard a en aparecer que en perder validez.

D e ah que no haya en torno a O vidio una corriente in ter pretativa avanzada y otra rezagada. T a n pronto se encuentran nuevas razones p ara atacarlo, como p ara exaltarlo. L a m s acer tada posicin es una.

Porque, en Ovidio, los extrem os se tocan. Y a Sneca el P ad re, contem porneo de Ovidio, estaba cons ciente del carcter paradjico de la poesa del Sulm ons. V ase al respecto la ancdota que el Retrico nos refiere en Controv.

II, 2, U nos am igos de O vidio le pidieron autorizacin para suprim ir en su obra tre s versos que ellos escogeran; l ecept, con la condicin de que le d ejaran intactos tres que l mismo sealara. Se separaron ambas p artes e hicieron su eleccin.

Al com parar las tablillas, se vio que los versos que atacaban los amigos, eran justam ente los que defenda Ovidio. Frcaut, L sprit et lhum our ches Ovide. P resses U niversi taires de Grenoble, En esta obra, el autor maneja ms de dos cen tenares de volm enes y artculos en torno a Ovidio.

N o contando en Latinoam rica con tan vasta bibliografa, me remitir frecuentemente a las citas de Frcaut. Et gelidum Borean egelidumque Notum, Am. Si esa ancdota fue inventada p o r Sneca pues se la ha ju z gado dem asiado bella p ara ser verdadera , ello no afecta al hecho que Sneca el Retrico quera pro b ar: N o n ignoravit vitia sua sed anavit: O vidio no ignor sus vicios sino que los am.

O vidio y su tiempo T al es la debatida personalidad de O vidio, un au to r que se amolda, en lneas generales, a las caractersticas de su poca. H a pasado el trab ajo so ascenso de Rom a desde la rudeza p ri m itiva hasta la grandeza republicana. E l centro del siglo i a. A hora, en los tres ltim os decenios de la era antigua, cuando ya el Im p eriu m rom anum ha rebasado, con mucho los lmites del M editerrneo, y cuando un solo hom bre, denom inado A u g u s tus, ha acaparado las m s diversas m agistraturas, el rom ano comn se re fu g ia en la holganza y la licencia, en un otium mal entendido.

E l oro y el m rm ol cubren toda la U rbe; y Ovidio, como la m ayora de sus contem porneos, se deleita en la nueva suntuosidad de la capital del mundo. L a poesa del Sulm ons re fle ja el brillo de esas riquezas y la plenitud de esa opulencia. P ero hay algo de verdad en ese incendio de te a tro de la obra de Ovidio.

E s cierto que su A r te de amar y sus R em edios X II in t r o d u c c i n del amor aconsejan echar m ano de las escaram uzas de la galan tera; son obra del- cuarto decenio de la vida de u n poeta nacido en 43 a. E s tam bin cierto que los A m o res son u n a recopi lacin de situaciones am orosas publicadas entre el 15 y el 4 a.

Sin embargo, las H eroidas 4 parecen haber sido una obsesin de narraciones reflexivas que elabor tanto en la edad juvenil como en la otoal. L as prim eras las ley en pblico cuando apenas comenzaba a ra su rarse T r is t. V , 10, 57 ss y acaso las fue publicando de cinco en cinco entre el 20 y el 16 a. Las seis ltimas, m ucho m s extensas, son del 8 d. P ero todas las H eroidas estn saturadas de sagaces observaciones psicol gicas y de bellas facetas del alma fem enina, en m edio de episodios que m ucho deben a la novela helenstica.

N o exageraram os al denom inar a las H eroidas la carta m ag na del fem inism o , as como la m s bella fusin de dos estilos m uy diversos. P o r un lado O vidio se labra un estilo narrativo, con el cual llegara ya en su m adurez, entre el 2 a. P ero este poeta, que parece a veces dedicarse slo a halagar la frivolidad de sus contem porneos, m antiene siem pre ciertas obsesiones personales que, como p o r vasos com unicantes, fluyen y refluyen por sus obras.

P or ello el trmino heroidas puede designarlas a ellas o a las cartas que O vidio les atri buye poticamente. A tales cartas se aade una de la poetisa Safo y tres de hroes enamorados.

HORMANN N80 PDF

Ovidio - Heroidas (Bilingue)

He was worthy who caused my fall; he draws from my sin its hatefulness. Una noche, Eneas embarca con su gente y Dido corre a convencerle de que permanezca a su lado, mas en vano. Hispanic Seminary of 1 Jun. O live; I pray it! Huidos de una patria arrasada, los troyanos llegan a Cartago desviados de su rumbo hacia Italia a causa de la tempestad provocada por la diosa Juno.

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